La disposición de los muebles, la orientación de la cama o la ubicación del edificio puede llegar a influir en la marcha de tu empresa, generar problemas de salud o incluso conflictos familiares, según la teoría del Feng Shui. Este sistema ancestral de decoración y disposición chino, que significa "viento y agua", utiliza las leyes del cielo y la tierra para conseguir que la energía universal (también conocida como Chi o Qi) pueda fluir de manera natural por cualquier entorno.
Según los expertos en Feng Shui, el objetivo es crear la armonía entre todos los elementos que configuran cualquier espacio de trabajo, de ocio o de vida. Equilibrando el Chi, que gira en torno a las fuerzas del Ying / Yang, el ambiente en el que nos movemos puede aportarnos energía positiva. Por ejemplo, no colocar una puerta frente a una ventana, la sencillez en la decoración o mantener la entrada de la casa limpia y abierta, son algunos de los consejos que nos ayudarán a sacar el máximo potencial a la energía que circula a nuestro alrededor.
Colores del Feng Shui
Los colores son uno de los elementos más importantes en esta ciencia, ya que ayudan a mover el Chi o energía, influyen en nuestro estado de ánimo y por ende, en nuestro organismo. Los colores tierra aportan sensación de seguridad y estabilidad, los tonos anaranjados dan calidez e iluminan, el amarillo imprime alegría a los espacios aunque si es muy chillón puede provocar nerviosismo.
El rojo en china es el color de la suerte y estimula la energía, pero no es aconsejable abusar de él, basta con un simple detalle en este color. Los tonos verdes y azules tienen un efecto relajante y el negro, según la mitología china, es el color de la abundancia y reactiva la riqueza y las buenas energías. Los grises aportan formalidad y autoridad, muy utilizado en los ambientes de trabajo. Por su parte, el blanco es el tono de la pureza y limpieza, y es conveniente mezclarlo con algún color más oscuro porque por sí solo da sensación de frialdad.

Armonizar el vestíbulo
La puerta de entrada es la zona por donde entra y sale el Chi cada vez que alguien pasa o se va de la casa. Se recomienda que la puerta principal sea grande para favorecer la entrada de energía, además de maciza y fuerte, y de tonos claros. No es recomendable que la entrada se obstaculice con muebles u objetos delante. Asimismo, el vestíbulo debe ser amplio, alegre y estar bien iluminado. Plantar flores rojas a la entrada para atraer el dinero, así como colocar llamadores de ángeles o colgantes musicales atrapan la energía Chi.
Si se trata de un bloque de pisos en donde hay escaleras, la energía que entra por la puerta rebota saliendo fuera y no llega a alcanzar nuestra vivienda. La solución es colocar espejos en el rellano para proyectar el Chi hacia nuestro piso.
Energía en el salón
El salón debe estar situado cerca de la entrada y los componentes ubicados de tal manera que aporten calidez y comodidad. Si el salón tiene el espacio suficiente, es aconsejable distribuir los muebles formando una figura cerrada pero sin ángulos rectos para que la energía fluya sin obstáculos.
El sofá se considera uno de los elementos más importantes del salón, por lo que se debe colocar apoyado en una pared desde donde se tenga una amplia perspectiva de todo el espacio. No colocarlo nunca en medio del salón ni de espaldas a la puerta.
Por su parte, la televisión se debe colocar alejada del sofá y sillones, y para evitar radiaciones se desenchufará cuando no se esté viendo. Para completar el Feng Shui en el salón, es importante tener lámparas de pie que proyecten una luz hacia arriba y contribuyan a crear un ambiente relajado y acogedor.
Relajación en el comedor
Para la cultura china, el momento de la comida es muy relevante y debe hacerse de forma relajada, armoniosa y sin objetos alrededor que distraigan nuestra atención, como un televisor. La ubicación correcta del comedor es al este de la cocina y las mesas que lo componen deben ser redondas u ovaladas, de una sola pieza en colores uniformes y claros, evitando las mesas de cristal o mármol.
La iluminación del comedor puede ser de una bombilla que imita la luz natural y aporta calidez. Se puede complementar con lámparas bajas o velas para las cenas más íntimas.
